Con una calificación de 7.1 sobre 10, la encuestadora Rubrum posicionó a Enrique Galindo Ceballos en el tercer lugar nacional entre alcaldes de capitales estatales. El dato fue presentado como una muestra del desempeño positivo del gobierno capitalino; sin embargo, el reconocimiento ha abierto interrogantes sobre la correspondencia entre los números del estudio y las condiciones que reportan los propios habitantes de San Luis Potosí.
Los apartados donde el alcalde aparece mejor evaluado son precisamente aquellos que concentran buena parte de las inconformidades ciudadanas. En materia de servicios públicos, vecinos señalan que el deterioro urbano sigue siendo visible a través de calles con basura, presencia de maleza y puntos donde la recolección de desechos resulta insuficiente o tardía.
Respecto a la cercanía institucional, ciudadanos afirman que solicitudes relacionadas con bacheo, desabasto de agua y otras problemáticas permanecen sin atención efectiva, generando una percepción de abandono. En cuanto a la seguridad, los reportes sobre robos y asaltos en colonias y zonas comerciales alimentan la sensación de vulnerabilidad entre la población, mientras la actuación preventiva de las autoridades municipales continúa siendo cuestionada.
En este contexto, y mientras diversos sectores comienzan a mencionar a Galindo como un eventual aspirante respaldado indirectamente por Morena, las cifras favorables difundidas por la encuesta conviven con reclamos persistentes sobre la calidad de los servicios y la capacidad de respuesta del Ayuntamiento. La discusión pública se centra así en una pregunta recurrente: qué pesa más, los resultados estadísticos o la realidad que enfrentan diariamente los potosinos.