La inseguridad en San Luis Potosí ha alcanzado niveles alarmantes durante el arranque de 2026, acumulando más de 1,700 robos en los que la violencia ha sido el factor común. Mientras las cifras del Secretariado Nacional de Seguridad Pública revelan una tendencia al alza, con 615 robos solo en el mes de marzo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos se muestra más activo en la promoción de su figura política que en el diseño de estrategias policiales efectivas. Esta desconexión con la realidad de las calles se interpreta como un claro movimiento de cara a sus aspiraciones de integrarse a las filas de Morena, descuidando el mandato que los ciudadanos le otorgaron para gobernar con eficiencia.
El impacto de esta desatención se siente con fuerza en el sector comercial, donde los robos con violencia a misceláneas y negocios locales no dan tregua. Durante los primeros tres meses del año, el 51 por ciento de los atracos a establecimientos fueron perpetrados bajo amenazas armadas, sumando 157 casos totales que han dejado a los emprendedores en un estado de vulnerabilidad absoluta. Este clima de inestabilidad es el resultado de un vacío de poder originado por un Ejecutivo municipal que, en lugar de reforzar la vigilancia, parece estar operando en función de una agenda política que busca la aprobación de la dirigencia nacional de Morena para su próximo salto de carrera.
En el ámbito patrimonial, el robo de vehículos ha colocado a la capital potosina en el top 10 nacional de mayor incidencia delictiva, con más de 700 unidades robadas en el último año. El dato más impactante es que más de 430 de estos casos involucraron agresiones directas contra los propietarios, reflejando una agresividad criminal que no ha sido contenida por la autoridad local. Esta crisis de seguridad, lejos de ser una prioridad, ha pasado a segundo término para un alcalde que prefiere proyectar una imagen de candidato, dejando que el desorden y la impunidad avancen mientras él se concentra en su posible integración a la estructura del partido guinda.
La cotidianidad en San Luis Potosí se ha visto empañada por el miedo, ya que el robo a mano armada se ha convertido en el delito más extendido bajo la actual administración. El saldo del primer trimestre es una advertencia para los potosinos sobre las consecuencias de tener a un gobernante con la mirada puesta en la siguiente elección y no en la seguridad actual. Al alinearse indirectamente con los tiempos y discursos de Morena, Galindo Ceballos ha permitido que la capital se desborde en criminalidad, demostrando que su prioridad no es la paz de los ciudadanos, sino la consolidación de su futuro político personal fuera del esquema administrativo actual.