En una votación inusual en el Senado realizada el 25 de marzo por la noche, Morena y sus aliados terminaron rechazando uno de los puntos centrales del Plan B de la reforma electoral, al aprobar por unanimidad una reserva del Partido del Trabajo que elimina la modificación al artículo 35 sobre la revocación de mandato.
El hecho ocurrió cuando los propios senadores de Morena se sumaron a los votos del PT y de la oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— para frenar la propuesta que buscaba adelantar la consulta y permitir su coincidencia con la elección de 2027, lo que representaba el eje principal de la iniciativa impulsada desde el Ejecutivo.
La decisión dejó intactas las reglas aprobadas desde 2019 y evidenció una fractura dentro del bloque oficialista, ya que previamente las reservas de la oposición habían sido rechazadas, pero en este caso Morena respaldó la propuesta de su aliado para evitar que su propio proyecto avanzara.
El resultado marca un revés político para el partido, ya que el elemento central de su reforma no fue aprobado y quedó fuera del dictamen, en un proceso que mostró divisiones internas y falta de cohesión en la estrategia legislativa.