El avance del Plan B de la reforma electoral se ha visto afectado por conflictos entre Morena y sus aliados en el Congreso, donde las diferencias sobre la fecha de la revocación de mandato han generado un bloqueo en la discusión de la iniciativa.
Mientras Morena insiste en empatar la consulta con la jornada electoral, el Partido del Trabajo y sectores del Partido Verde acusan que se está modificando el acuerdo inicial, lo que ha derivado en un choque político que mantiene la propuesta sin definición clara.
En este contexto, el senador Ignacio Mier, quien había planteado una posible aprobación antes de Semana Santa, reconoció que los tiempos podrían modificarse debido a la falta de acuerdos, aunque mantiene la intención de llevar el dictamen al Pleno sin comprometer una fecha.
Además, Óscar Cantón Zetina advirtió que la reforma debe aprobarse a más tardar en mayo para poder aplicarse en el proceso electoral de 2027, lo que incrementa la presión sobre un proyecto que enfrenta crecientes obstáculos.