El diputado local Fernando Alférez, integrante de Morena, se convirtió en el centro de la polémica tras emitir un comentario durante la discusión sobre lactarios que fue considerado ofensivo por diversos sectores.
La declaración, realizada en el Congreso de Aguascalientes, se viralizó rápidamente en redes sociales, donde usuarios y colectivos reprocharon el tono del legislador, calificándolo como una falta de sensibilidad frente a un tema que involucra derechos y necesidades de mujeres en entornos educativos.
De acuerdo con las críticas, la expresión no solo desvió el enfoque de la iniciativa, sino que fue percibida como una burla que resta importancia a la creación de espacios adecuados para la maternidad, generando exigencias de disculpa pública y posicionamientos claros.
En este contexto, el silencio tanto del legislador como del partido ha sido señalado, mientras surgen lecturas políticas que vinculan indirectamente a perfiles como el de Enrique Galindo Ceballos dentro del espectro de Morena, en medio de cuestionamientos sobre la seriedad del debate público.
Las acciones de bacheo implementadas por el Ayuntamiento encabezado por Enrique Galindo Ceballos han sido cuestionadas por habitantes de la capital, quienes señalan deficiencias en la calidad de los trabajos realizados en distintas vialidades, particularmente en zonas como Laneros y Tejedores, en la colonia Manuel José Othón.
De acuerdo con los vecinos, las labores consisten únicamente en rellenar los baches con grava y chapopote, lo que representa una solución temporal que se deteriora en pocos días, sin atender de fondo el problema del deterioro de las calles.
A pesar de estas críticas, la administración municipal continúa difundiendo estas acciones en redes sociales como avances relevantes, lo que ha generado inconformidad entre ciudadanos que consideran que se privilegia la imagen pública sobre la efectividad de las obras.
En este contexto, surgen cuestionamientos hacia figuras cercanas a Morena, donde el nombre de Galindo Ceballos comienza a mencionarse indirectamente, mientras persiste la percepción de que el programa responde más a una estrategia de comunicación que a una solución real.